domingo, 31 de mayo de 2015
Pasar más de 50 horas sin energía eléctrica en casa, más allá de las criticas superficiales, me llevaron a re-pensar en la urgente necesidad de seguir enseñando y aprendiendo maneras alternativas de planificar y diseñar formas arquitectónicas que al ser construidas nos hagan ser seres más satisfechos y gozosos de los espacios creados para el cobijo y la cotidianidad de la vida. Retomar nuestros originales modos de vida, no es fácil, pero tampoco imposible.
Debemos acabar con el pensamiento que culpa al Estado-Gobierno de todos nuestros males. Pero también debemos romper con la mentalidad cuadriculada de las personas que creen que el concreto y el hierro son los únicos materiales posibles para la construcción de cualquier tipo de edificaciones.
La solución indudablemente debe ser una cuestión de todxs, la cultura del capital hizo estragos en nuestra psiquis, desde tiempos de la creación venimos como especie "humana" haciéndonos daño unxs contra otrxs, el egoísmo es barbaro.
Durante estas horas junto a mi familia debatimos-discutimos sobre las siguientes interrogantes:
¿Qué pasaría si la producción de hábitat y vivienda se comenzara a realizar en franca sintonía con la naturaleza y los modos de vida? ¿qué será de las especies que habitamos el planeta si nosotrxs los humanos seguimos destruyendo todo lo que tocamos en nuestro paso por estos tiempos y espacios? ¿será posible terminar con el conjunto de antivalores que socaban nuestra existencia? ¿qué le quedará a las futuras generaciones si seguimos con esta forma loca de vida? ¿qué pasaría si nuestras viviendas dejaran de ser mercancías? ¿qué pasaría si las edificaciones se pensaran para el menor consumo energético y sean verdaderamente autosostenibles? ¿qué pasaría si el Estado dejara de permisar la construcción de edificaciones donde no se respetan los ordenes bioclimáticos? ¿qué pasaría si comenzaramos a sembrar y a criar en nuestros patios o jardineras parte de los alimentos y animales que consumimos?
Son diversas las respuestas que se pueden generar, quedarnos de brazos cruzados, dejando hacer y dejando pasar estoy segura que no contribuirá para nada con las crisis y el conflicto. Tenemos arduas tareas para lograr transformar tan dramática realidad. Manos a la obra, mentes abiertas a las criticas.
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