PENSAMIENTO POLÍTICO VENEZOLANO Y LA GESTIÓN DE LA VIVIENDA PARA EL SOCIALISMO
En el prólogo del libro El Humanismo Socialista venezolano del Siglo XXI, Pérez Pirela (2008) expresa lo siguiente,
“No está de más acotar que la vorágine de hechos que sacuden la realidad venezolana ha dejado el tempo del pensamiento atrás, muy atrás. El pensamiento, de la realidad social y política venezolana, sólo percibe la polvareda que ésta deja a su paso. Los hechos van a una velocidad tal que han dejado el pensamiento con una preocupante sensación de lentitud… el pensamiento que ha de generarse hoy día en nuestro país debe cambiar el tempo que hasta ahora lo caracterizaba. Como en una obra musical, el tempo del pensamiento venezolano debe adaptarse a la melodía y el tempo de los eventos. El tempo de un pueblo que no espera al intelectual que pensará lo que ha de hacerse.”(p.IX)
El planteamiento anterior se puede relacionar con las acciones propiciadas por el gobierno venezolano actual (2012), que se corresponden con el tempo del pensamiento político revolucionario, ya que este propone brindarle atención especial a todo lo que tiene que ver con lo social en las distintas áreas a saber: salud, educación, vivienda, alimentación; aspectos que representan el grueso de las necesidades básicas de todo ser humano y, sin las cuales no será posible lograr una vida digna. El carácter humanista está impregnado en el gobierno revolucionario, de allí que es propicio expresar, que hay una corriente de pensamiento político fundamentado claramente en el ideal cristiano, bolivariano, indoamericano, afroamericano.
En cuanto a la política habitacional se podría decir que esta, se está ejecutando en paralelo bajo dos modelos de actuación: el primero basado en una corriente de pensamiento rentista-capitalista y, el segundo a favor de lo productivo y socialista. Al caracterizar el modelo rentista – capitalista, se observa que en este prevalece la falta de planificación y el populismo. De acuerdo con Farruco Sesto (2009) este “prescinde de los temas y preocupaciones de la producción. Simplemente se limita a construir vivienda en base a la renta nacional. El Estado funciona como un dispensador de recursos financieros”. Y cuando se refiere al modelo capitalista expresa que este sólo “reconoce en el sector empresarial el motor y el músculo esencial del proceso de construcción de viviendas. El Estado paga. El Sector privado proyecta, ejecuta, inspecciona y controla los costos y las reglas del juego. La relación entre ambos es un caldo de cultivo de la corrupción”.(p.5)
En el capitalismo este sector no planificado, responde a decisiones de carácter puntual, se mueve con presiones y “lobbies” y se apoya, en el mejor de los casos, en el voluntarismo. Y su carácter populista, se debe a “que en las relaciones con el pueblo, sigue los esquemas de la Cuarta República, donde el carácter clientelar domina la escena”. En cuanto al deber de la política de Estado para la vivienda, ésta “debe establecer las estrategias de programación, producción y distribución, capaces de garantizar que las metas se cumplan. Esto significa meterse en los temas de la tierra y la legislación urbana, de los insumos básicos, de los materiales de construcción y su industrialización, de los aspectos logísticos y de distribución, de los sistemas y procesos constructivos y de la fuerza de trabajo”.(Sesto, 2009:8)
En consecuencia, “cuando las soluciones de vivienda no contribuyen a hacer ciudad, lejos de resolver un problema, lo agravan”. Tal afirmación denota un aspecto determinante a cuestionar fuertemente, puesto que “los urbanismos de viviendas aisladas, cada una con sus retiros frontales y laterales, que se conforman en tiras continuas, según el modelo frecuente en los suburbios gringos. No hacen ciudad, en tanto que no contribuyen a formar el entramado social ni, por supuesto, el entramado físico”. Así mismo se debe hacer una dura crítica en contra los conjuntos de edificios rodeados de playas de estacionamiento y las villas cerradas donde no hay sentido de la estructura espacial al servicio de la comunidad y la sociabilidad.
En este sentido la ciudad que se conoce, por la mayoría de los venezolanos, es aquella creada según el pensamiento capitalista – eurocentrico - colonizado, la cual esta zonificada por clases o sectores sociales. Por lo tanto, y de acuerdo con Farruco Sesto, en cuanto a la teoría del deber ser “los nuevos desarrollos de vivienda, deben plantearse avanzar hacia la conformación de la ciudad socialista. No puede ser de otra manera. Eso influye decididamente en los conceptos de diseño arquitectónico y urbano. (p.10)
Hay una serie de elementos que influyen notablemente los modos de vida y están referidos en conjunto a la “geografía de la región, el clima, los paisajes, los recursos de la naturaleza, la cosmovisión, los ritos, las costumbres en su desenvolvimiento dinámico, los sistemas de producción y de intercambio, el lenguaje, las formas expresivas y artísticas, todo ello forma parte del universo de una comunidad. También la relación con las otras culturas y, de un modo especial, con la cultura nacional y, más allá, con las grandes corrientes unificadas de la cultura planetaria, particularmente en el mundo contemporáneo”. (p.11)
Cada una de estas variables, están presentes en la vida en comunidad y, por consiguiente, ha de ser previsto a la hora de planificar y construir. Sin embargo, es preciso señalar que hoy día, la construcción de nuevas formas de vivienda y hábitat no se corresponde por completo, “con los avances científicos y tecnológicos, el progreso en las artes del diseño y la comprensión de la naturaleza de las actividades humanas”, lo que trae consigo la materialización de viviendas carentes de calidad, “en términos de adaptación al clima, de comportamiento resistente, de calidad material y espacial, de funcionalidad y, por supuesto de lenguaje formal, es decir, viviendas de la mejor arquitectura posible”. (Sesto, 2009:12)
Por tanto, se puede decir que el Estado viene profundizando la satisfacción de cada una de las necesidades de vivienda y hábitat, en contra de un pensamiento colonizador que aún impera en parte de nuestra sociedad, hecho que ha retrasado la acción y consecución de un nuevo paradigma de producción de viviendas que refleje la cultura e identidad de los pueblos de nuestra nación bolivariana.
POLÍTICA HABITACIONAL Y LA CONSTRUCCIÓN DE UN MODO DE VIDA SOCIALISTA.
La construcción de una sociedad socialista en Venezuela, así como en otros países del resto del mundo y sobre todo en los de Suramérica, se debate en un hecho indiscutible, ya que, mientras el “socialismo tiene como meta lograr el desarrollo pleno de los hombres y mujeres como seres sociales, el capitalismo, particularmente en su presente fase neoliberal, persigue un objetivo contrario: al privilegiar la preeminencia del capital sobre el trabajo degrada el medio ambiente, las condiciones materiales de trabajo, provocando igualmente la devaluación de las condiciones culturales y sociales de los pueblos. El capitalismo neoliberal -por esas razones- dejó de ser un medio de desarrollo de las fuerzas productivas para convertirse en un gigantesco freno al desarrollo económico y social de los pueblos” (op.ct.Sanoja, 2008:53)
Como es sabido el socialismo hoy día se encuentra en una fase de transición, en el proceso de desarrollo de los pueblos caracterizada por la planificación, el desarrollo orgánico de las fuerzas productivas, y en este sentido el Estado venezolano se ha planteado la ejecución de un conjunto de políticas sociales que han permitido acelerar la marcha en la construcción de un modo socialista, como un proceso que debe dar respuesta a las condiciones sociohitóricas de cada sociedad concreta. Mario Sanoja (2008), plantea una definición sobre la categoría modo de vida, la cual se refiere a:
… “la existencia de ciertas maneras particulares de la organización de la actividad humana, ciertos ritmos de reestructuración social y -en consecuencia- los cumplimientos objetivos de las leyes específicas que rigen para esa formación social… las manifestaciones de las praxis particulares de una formación social, constituyendo los elementos que dinamizan su dialéctica… las respuestas sociales de un grupo humano a las condiciones objetivas de su objeto de trabajo”… (op.ct.p.73-74)
Esta concepción permite además inferir sobre la importancia que tiene transformar los medios de producción que, de acuerdo con Sanoja (2008) tienen que ver con “las diversas actividades que constituyen la materialidad de la vida cotidiana de los colectivos sociales entre los que se puede mencionar: fábricas, talleres, vías de comunicación, medios de transporte, casas de habitación, instituciones educativas y culturales, la vida doméstica y los objetos de uso diario. (Sanoja, 2008:74). Partiendo de este hecho, vemos como las políticas sociales, planteadas por el Gobierno de Venezuela buscan entre otras cosas “lograr la justicia social, basándose en la consecución de tres objetivos: la universalización de los derechos sociales, la reducción de la inequidad de la riqueza, ingresos y calidad de vida; y la apropiación del dominio público para el colectivo”.
Al estudiar algunos antecedentes de la política habitacional plasmados en el libro La Transformación en Venezuela: hacia el Socialismo del siglo XXI, el autor Gregory Wilpert (2009), refiere que durante el gobierno de Chávez, se denota que el tema de la vivienda ha tenido sus altibajos a lo largo de los años de gestión.
“…En el 2000 la construcción de viviendas se ubicó favorablemente como el mayor de los logros…ya que el gasto per cápita en este sector alcanzó su nivel más alto en una década, ascendiendo a 104.5% por encima del nivel de gasto existentes para 1990. Sin embargo, después de este avance, el gasto per cápita en construcción de viviendas fue declinando año tras año de manera pertinaz, ubicándose en el nivel más bajo en el año 2004, con sólo 39.8%, el mismo nivel existente para 1990… en términos de vivienda construidas se alcanzó un pico en el año 2000 con 70.000 viviendas, de ascendiendo en el 2003 a 11,000 viviendas. En términos de metros cuadrados construidos, éstos llegaron a 4.635.000 m² en el año 2001, disminuyendo a 1.770.000 m² para el 2003. Chávez construyó un menos viviendas por año durante sus cuatro primeros años de gobierno (1999-2002) que durante la administración de Carlos Andrés Pérez (1989-1993) y sólo un poco más que en el segundo gobierno de Rafael Caldera (1994-1998).” (p.162)
Durante los primeros 6 años de gobierno de Chávez se dieron diferentes dificultades en el sector vivienda, desde múltiples cambios del gabinete ministerial, lo que ocasionó debilitamiento en la organización, así como en las diversas instituciones gubernamentales responsables por el sector vivienda, que crearon cierta confusión en esta materia, y por último se tuvieron que dar significativos recortes en el gasto sobre todo los años 2002-2003 producto de la crisis política y económica que sufrió el país durante esos dos años. Ya para el 2004 se anunciaron dos nuevas medidas políticas para buscar soluciones al decaído sector habitacional: la primera relacionada con la creación de un nuevo ministerio que unificaría todas las acciones e instituciones relacionadas con la construcción de viviendas bajo la gerencia de la Misión Hábitat y, la segunda fue la aprobación de una nueva ley hipotecaria y el apoyo estatal para la adquisición de viviendas. (p.163)
Para el 2005 con la creación del nuevo Ministerio de Vivienda y la Misión Hábitat, el presidente anunció que construirían o remodelarían casas suficientes de manera que la crisis habitacional estaría solventada para el año 2021. Un aspecto a resaltar tiene que ver con un cambio importante en la nueva política cuyo enfoque lo constituye, la idea que en la construcción o reconstrucción de viviendas por parte del Estado se daría la participación de los ciudadanos comunes, esto con la intención de cubrir la meta de 120.000 nuevas viviendas para el 2005, y otras 200.000 para el 2006, programa que no se cubrió a cabalidad. Sin embargo con la iniciativa de enseñar a construir casas propias con apoyo gubernamental, el gobierno nacional publica un libro llamado Manual del Constructor Popular, lo cual destaca como aspecto positivo la intención de querer integrar a las comunidades en el débil sector de vivienda, este hecho contrasto con la deficiente gerencia que caracterizó la política habitacional el período de 1999-2003, ya que con la creciente y organizada participación comunal se distingue y sobresale de manera contundente.
Más adelante en el año 2011 aparece la Gran Misión Vivienda Venezuela, como otra política habitacional que en conjunto con el Poder Popular, pretende dar un duro golpe a la crisis que sufre la población venezolana provocada por el modelo excluyente y explotador propio del sistema capitalista, en tal sentido el Presidente Chávez convocó a diversos sectores a sumar esfuerzos, para trabajar en conjunto, las instituciones del Estado y el Poder Popular, en aras de implementar los cinco vértices que abarcan la atención de la problemática de Vivienda, y que el Ministerio de Vivienda y Hábitat clasifica de la siguiente manera:
1. El registro nacional para identificar con precisión a las familias que en Venezuela no tienen vivienda propia o residen en situación de riesgo.
2. Un registro de los terrenos.
3. Registro de las empresas constructoras, nacionales e internacionales, incluyendo a los trabajadores y compañías comunales y obreras.
4. El financiamiento y
5. Los materiales de construcción.
En las acciones acometidas para la ejecución de la Gran Misión Vivienda Venezuela, destaca lo importante de “la participación y protagonismo de las organizaciones de base del Poder Popular a los fines de apoyar, facilitar y controlar el debido desenvolvimiento de esos 5 vértices, en especial de los dos primeros, para lo cual debemos conocer y manejar, organizarnos y accionar conforme a lo previsto en las herramientas revolucionarias que se han legislado o decretado en fortalecimiento del poder popular y construcción del Estado Comunal”.(Rodríguez, 2011)
DEMOCRACIA Y SALUD EN LA CONSTRUCCIÓN DE VIVIENDAS PARA EL SOCIALISMO
Entender el vinculo que existe entre salud y democracia, en el contexto de los procesos y/o sistemas sociales, en el sentido que, si el ejercicio de la democracia y la política, no satisfacen las verdaderas necesidades del pueblo, no se logra alcanzar la justicia social, planteándolo de este modo, la relación entre salud-enfermedad-democracia, se convierte en un nodo importante, dentro de todo el sistema político, y en donde se concentra el problema de fondo, en las distintas sociedades regidas por sistemas de gobiernos democráticos, alienados por dictaduras mediáticas, que reciben órdenes, que pretenden mantener colonizados y dominados a los pueblos; por lo tanto se puede apoyar esta idea con el siguiente planteamiento,
… “ la democracia como sistema mediador, alternante e inclusivo entre el ciudadano y el poder, permea el control, acción extrema de gobierno; si se quiere lo neutraliza y da lugar a conductas de contracontrol racionales y razonables, enmarcadas dentro de un estilo de comportamiento ciudadano saludable, en el cual, su expresión electoral más clara sería saber ganar, saber perder. Pero para ello deben privar campañas mediáticas centradas en propuestas de país que reflejen, sin distorsiones, mentiras y manipulaciones, las distintas posiciones que se mueven en el espectro político. No puede la propaganda ser utilizada como un mecanismo perverso, de desinformación o de información tendenciosa y falaz, que opere sobre el ciudadano generando procesos psíquicos distorsionados, para anular, o extraer de su conciencia una potencial voluntad de cambio, para ponerla al servicio de las clases dominantes y de la reproducción del propio sistema capitalista”…(Castillo, 2010:3)
En Venezuela actualmente, existe una confrontación, entre la vieja concepción del poder, al servicio de la clase dominante y, la nueva concepción del poder al servicio de los sectores populares, que pudiera afectar la psiquis del ciudadano, esto se explica mejor cuando Castillo (2010), hace referencia al tema, “de la salud social a la salud mental”, en donde se explica lo siguiente,
“Un sistema político verdaderamente democrático es más eficiente, funciona más apropiadamente cuando es capaz de solucionar sin violencia, o con un mínimo de ella, los conflictos y las carencias que con frecuencia se generan en la sociedad…Un modelo de democracia eficiente hace más factible la presencia de comportamientos individuales y colectivos también más eficientes, entendida eficiencia como sinónimo de salud, si se quiere de salud mental, o en otros términos de normalidad....El ser humano es un sistema integrado de funciones psicológicas y cognitivas, y un sistema nervioso, concatenados con un sistema anatómico y funcional corporal en constante interacción con un sistema socio ambiental. …Un sistema social ineficiente para solucionar el problema de la pobreza, la desigualdad, la injusticia, el desempleo, etcétera, genera conductas desadactativas en los individuos que pueden tener múltiples manifestaciones: delincuencia, drogas, indigencia violencia. Un sistema nervioso interferido por factores externos o internos que esperan su normal funcionamiento, puede provocar el incremento de la activación neuronal, por la acción de sustancias hormonales neurotransmisoras característicos de la situación de estrés, psicosis como una neurosis o disminución de dicha activación, por la acción de otras sustancias un euro hormonales, o combinaciones de ellas que pueden estar presentes, por ejemplo en casos se depresión…” (p. 165-167)
Esta es una interpretación que nos lleva a relacionar el término de la democracia, con los procesos político-sociales, vividos en la sociedad venezolana especialmente en las dos últimas décadas, en donde la lucha por el poder de un sector de oposición al gobierno revolucionario, del Presidente Chávez, ha llevado a cabo una guerra mediática en donde la influencia de la acción imperialista, colonizadora juega un papel hegemónico, pretendiendo irrumpir en la mente, y en la conciencia de las personas, queriendo generar un estado de salud mental inestable que se torne peligroso, y que, a su vez provoquen en la mayoría de los casos, altos índices de violencia en la sociedad, trayendo como posibles consecuencias, la ruptura del proceso democrático revolucionario, que se vislumbra, como una alternativa “reivindicadora del ser humano”, para alcanzar el socialismo del siglo XXI.
HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE UNA CIUDAD COMUNAL SOCIALISTA
Teniendo como referencia la propuesta a la reforma constitucional, Humberto Castillo (2010), expresa aspectos que tienen que ver con una propuesta para la construcción de una ciudad, cuya organización política territorial tenga como propósito profundizar la democracia, en este sentido, aunque no fue aprobada dicha reforma, hay algunos planteamientos que se han ido ejecutando por la vía de normas que han surgido por medio de la ley habilitante.
Sin embargo hay que destacar, lo que Castillo, explica, apoyándose en la teoría de Marx, como una propuesta de ciudad cimentada en “una sociedad cooperativa basada en la propiedad común de los medios de producción, la capacidad productiva de los trabajadores fluye dentro de una unidad y la solidaridad, en la cual se reconocen sus diferencias”. (p.28).
De acuerdo con Castillo, la construcción de la ciudad preventiva, pudiera servir para lograr una “salud mental comunitaria desde el pueblo, con el pueblo y para el pueblo”; esta idea busca implantar una “visión ecológica de la ciudad”, cuyo territorio “se constituya en espacio de desarrollo y crecimiento colectivo; un espacio saludable donde vivir seguro, con un empleo digno, y tenga en propiedad colectiva grandes medios de producción y distribución de bienes, que le permitan establecer en el marco de la Ciudad Comunal que se requiere, quien lo requiere, cuando lo requiere y cuánto requiere, cuál es el valor del producto, cual debe ser el salario percibir por la producción de esos bienes… Cuando Marx habla de productores que se desenvuelven en un mismo lugar de trabajo, aún produciendo distintos valores de uso correspondiente a necesidades sociales está describiendo el trabajo colectivo en sociedad, el cual implica diferentes capacidades y utilización de distintos órganos.…” (p. 28-29).
En este orden de ideas se entiende como valor de uso la ciudad, en donde el sujeto consiga la satisfacción a cada una de sus necesidades de hábitat digno, “que garantice el fácil acceso a la educación y servicios de salud de calidad, disfrute de ambientes sanos de recreación y esparcimiento, vivienda adecuada con servicios públicos eficientes”. (p.30)
Para sentar las bases para la formación del hombre nuevo, para una ciudad nueva se requiere según Castillo (2009), “articular el microsistema de interacciones familiares y comunitarias, y los subsistemas institucionales de producción y distribución de bienes, de ahorro, microfinancieros, educacionales, de salud, de servicios públicos etc., con el macro sistema económico, jurídico y ético-cultural, que a través de políticas de estado genere las condiciones apropiadas para el logro de los fines antes descritos.” (p.32)
LA CONCEPCIÓN DE PUEBLO, ESTADO Y PODER POPULAR PARA LA GESTIÓN DE LA VIVIENDA
El diálogo entablado, con Pérez Pírela (2010), permite destacar la definición que este hace sobre el término Pueblo vinculándolo estrechamente con la noción de Identidad, éste “sería un común denominador que hace «idénticos» a los habitantes de un territorio determinado”. Pero el mismo autor señala otros significados de la misma palabra, y lo vincula con <clase social>, “…El pueblo sería desde esta perspectiva la clase más baja de la pirámide económica: pueblo como oposición a la burguesía…” La palabra pueblo es utilizada también, “en tanto que pequeña conglomeración o asentamiento humano. Pueblo bajo esta definición sería lo opuesto a la ciudad” (p.18).
Uno de los momentos del Estado venezolano, estuvo signado por el “Síndrome del Bipartidismo”, período que sirve para medir las tendencias políticas con: “el referendo del 15 de agosto y las elecciones del 31 de octubre de 2004” (Pérez Pírela, 2010:35). Estos hechos muestran una de las principales características del Estado Social de Derecho y de Justicia, que se basa en el principio de la Pluralidad de tendencias políticas. Y que en el debate político, el mismo autor esboza, “una conclusión apresurada, que muchos han extraído de esta importante derrota de la oposición venezolana, es que hoy el país no posee una verdadera oposición democrática contra Hugo Chávez y su coalición. La conclusión hubiera podido ser acertada si el 31 de octubre de 2004 no hubiera sido precedido por el referendo del 15 de agosto del mismo año: hasta la primera de las fechas la oposición había demostrado ser fuerte gracias a los 4 millones de votos que obtuvo. Los resultados de estos dos comicios nos hablan más bien de una oposición que no supo hacer su trabajo, que no convenció al electorado y que, incluso, lo alejó”. Este Estado también se centra en un paradigma que Pérez Pirela, considera como, “una democracia, con un reto, basado en la creación de una sociedad fundada en una real confrontación política de sus partes” (p.45).
Según lo previsto en la Constitución de 1999, en los artículos del 5 al 7, se caracteriza el Estado Social de Derecho y de Justicia, cuyos valores supremos del Estado Venezolano, “propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político.
Y como fines establece que el Estado debe velar por la “defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes consagrados” en la Constitución, para lograr dichos fines se plantea la educación y el trabajo como procesos fundamentales, para alcanzar los objetivos.
Se expresa que “La República Bolivariana de Venezuela es un Estado federal descentralizado en los términos consagrados en esta Constitución, y se rige por los principios de integridad territorial, cooperación, solidaridad, concurrencia y corresponsabilidad. Y que “la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público.
Deja ver este articulado que “los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos”. La carta Magna, a su vez establece que “el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas que la componen es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables. Siendo la Constitución “la norma suprema y el fundamento del ordenamiento jurídico”. Todas las personas y los órganos que ejercen el Poder Público estarán sujetos a la misma.
En el 2007, la propuesta de una Constitución Posible, se da como un proyecto alternativo que surge de la idea del presidente Hugo Chávez, para impulsar además, los objetivos trazados en el Primer Plan Socialista o Proyecto Simón Bolívar 2007-2013; en esta dirección se apunta que, “la responsabilidad monumental de reformar la Carta Magna debe ser amparada y fundamentada no solamente en sólidas bases teóricas, sino también históricas. Ello se hace todavía más imperativo si dicho proyecto de reforma se inscribe en un proceso revolucionario” (Pérez Pírela, 2010:49). El mismo autor presenta una interesante reflexión realizada por Salvador Allende, el 5 de noviembre de 1970, sobre el cambio de la Estructura del Estado Chileno y la definición de Poder Popular, que se relaciona con la realidad venezolana, y que a continuación citamos sus palabras:
“Yo sé que esta palabra Estado infunde cierta aprensión. Se ha abusado mucho de ella y en muchos casos se la usa para desprestigiar un sistema social justo. No le tengan miedo a la palabra Estado, porque dentro del Estado, en el Gobierno Popular, están ustedes, estamos todos. Juntos debemos perfeccionarlo para hacerlo eficiente, moderno, revolucionario
….
Poder popular significa que acabaremos con los pilares donde se afianzan las minorías que, desde siempre, condenaron a nuestro país al subdesarrollo. Acabaremos con los monopolios, que entregan a unas pocas docenas de familias el control de la economía. Acabaremos con un sistema fiscal puesto al servicio del lucro que siempre ha gravado más a los pobres que a los ricos. Que ha concentrado el ahorro nacional en manos de los banqueros y su apetito de enriquecimiento. Vamos a nacionalizar el crédito para ponerlo al servicio de la prosperidad nacional y popular. Acabaremos con los latifundios, que siguen condenando a miles de campesinos a la sumisión, a la miseria, impidiendo que el país obtenga de sus tierras todos los alimentos que necesitamos. Una auténtica reforma agraria hará esto posible. Terminaremos con el proceso de desnacionalización cada vez mayor de nuestras industrias y fuentes de trabajo, que nos somete a la explotación foránea. Recuperaremos para Chile sus riquezas fundamentales. Vamos a devolver a nuestro pueblo las grande minas de cobre, de carbón, de hierro, de salitre.” (Pérez Pírela, 2010: op. cit.p.50-51).
Partiendo de dicha reflexión, y con base en las interrogantes que realiza Pérez Pírela, sobre el caso de los banqueros y la situación agraria, y sus planteamientos sobre el tema de la propiedad, la reelección y la nueva geometría del poder, la realidad específica de Venezuela, deja ver que algunos de estos cambios ya se han dado, y que aunque no se logró la aprobación de la reforma constitucional, el gobierno nacional, ha acometido importantes acciones para la consecución de un Estado de Transición, revolucionario, teniendo como premisa que, el Poder resida en las manos del Pueblo y que, “este poder es, nada más y nada menos, que una puerta abierta para que el pueblo pueda tomar el lugar político que le corresponde”. (p.52).
BIBLIOGRAFÍA
Libros:
· Bolívar, Teolinda y Baldó, Josefina. (1996). La cuestión de los barrios. Caracas-Venezuela, Monte Ávila Editores Latinoamericana, Fundación polar, UCV.
· Castillo G. Humberto J. (2010). Democracia y salud: la plusvalía psicológica. Caracas- Venezuela. Monte Ávila Editores Latinoamericana.
· Cilento Sarli, Alfredo (1999). Cambio de Paradigma del Hábitat. Caracas Universidad Central de Venezuela. Ed. Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Humanístico. Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC).
· Pérez P. Miguel A., (2010) Del Estado posible. Crónicas de una revolución. Caracas. Ed. Monte Ávila.
· Sanoja, Mario. (2008). El humanismo socialista venezolano del siglo XXI. Caracas Venezuela, Monte Ávila Editores Latinoamericana.
· Vivas, Fruto, (2008). Crónicas de la Rebeldía y el Saber Popular. Caracas-Venezuela, El Perro y la Rana.
· Wilpert, Gregory. (2008). La transformación en Venezuela. Hacia el Socialismo del Siglo XXI. Caracas Venezuela, Monte Ávila Editores Latinoamericana.
Leyes:
· Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (Publicada en Gaceta Oficial del jueves 30 de diciembre de 1999, Número 36.860)
Internet:
· Piña R. Aura. El Poder Popular y la gran misión vivienda Venezuela. Fecha de publicación: 15/04/11. Enlace: http://www.aporrea.org/actualidad/a121571.html
· Farruco Sesto. Vivienda para el socialismo. Memoria conceptual de una gestión. 2009, Caracas. Enlace: http://www.aporrea.org/media/2009/07/vivienda_para_el_socialismo_pdf.pdf