domingo, 10 de junio de 2012

Nuestra desgracia es que la gran riqueza de nuestro subsuelo ha provocado la miseria y la ruina de nuestro suelo.
                                                                                   Op.ct. Del Libro Historia económica y social de Venezuela. Pág.379.

Por: Clory León. Docente/Estudiante del Doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico (UBV)


            Ensayo: Pensamiento Político Venezolano Actual
a partir de la obra literaria: Casas Muertas de Miguel Otero Silva

Memoria histórica a través de la literatura.

                        El discurso histórico presente en la obra literaria, Casas Muertas (1985), se convierte en un instrumento ideológico, que configura realidades sociales, políticas, culturales, económicas, vividas en Venezuela durante el período de gobierno de Juan Vicente Gómez, en estas líneas el lector se podrá dar cuenta que, no hay crítica e historia literaria desinteresada, pues la obra de Otero Silva, escrita en prosa, genera una preocupación y reflexión acerca de los problemas culturales y políticos de las zonas marginadas del país, en donde no llegaba otra cosa que una niebla de silencio y destrucción.

                        La nueva realidad del país, en pleno proceso de transición hacia el Socialismo del siglo XXI, demanda no sólo aumentar y fortalecer el conocimiento del pasado, sino también la conciencia del pueblo, para pensar y proyectase en el futuro, con la idea de que puedan integrarse creadoramente elementos que generen identidad, para de esta manera, ejercer plenamente la soberanía. En este sentido se observa que en el caso “…de la literatura venezolana, la historia se ha desarrollado predominantemente sobre las bases ideológicas de  la historiografía liberal, lo que se manifiesta con mayor evidencia cuando estudia el siglo XIX…”, así mismo, “en las últimas décadas el problema de la historia se ha ido acentuando como preocupación conflictiva en la conciencia social. La crisis de una estructura social, vivida y sentida de distintas maneras en la conciencia colectiva, hace que se vuelva la mirada hacia la historia, como un modo de comprender el presente en su proceso, a fin de proyectar salidas y soluciones. (González, 2001:134-135).

                        En el mismo orden de ideas Sanoja y Arenas (2008), realizan un aporte importante para la reflexión que se está construyendo, en cuanto a que “los pueblos al igual que los individuos que los componen, tienen la necesidad y el derecho de poder recordar y reconocer sus orígenes históricos. Para los Estados y las clases dominantes el control del pasado, de la historia es crucial para controlar el presente y determinar el curso hacia el futuro de su pueblo”. (p.3)

                        Por lo tanto la delimitación del corpus, - entendido este como el conjunto de fenómenos empíricos-, permite entre otras cosas, contextualizar los elementos introducidos en la obra literaria. Con base a lo expresado anteriormente, este documento se detendrá, en el análisis del pensamiento político venezolano actual, partiendo de la obra de Miguel Otero Silva, específicamente “Casas Muertas”, ya que, ésta permite establecer una vinculación directa con la historia económica y social de Venezuela, acaecida durante el período de la penetración imperialista, sin dejar de lado, el análisis del contexto actual (2012), en lo político, económico, social, cultural, y la ruptura de los paradigmas de dominación capitalistas, lucha que está siendo impulsada por una corriente de pensamiento centrado en el humanismo y sobre todo en los ideales plasmados en el árbol de las tres raíces.

                        Con respecto a la comprensión del imaginario social como producción de historia, se puede decir que, “en el proceso social no hay respuestas sociales, políticas, económicas y culturales como manifestaciones aisladas. Por lo tanto, su comprensión y explicación tampoco se puede ver con independencia de la totalidad. Aunque el discurso histórico de cada una de ellas puede tener su especificidad y su objeto propio…. la historia de la literatura venezolana debe ser entendida como una de las expresiones de la historia social del país y así habría que comprenderla… en la Venezuela de hoy el reconocimiento de nuestra tradición cultural y literaria debe servir también para rescatar e integrar tanto para historia general de Venezuela como para el hombre actual, el proceso que ha seguido los sueños, la imaginación y los proyectos de un pueblo.” (González, 2001:146-147).

                        El período en que se desenvuelve la historia en Casas Muertas, se corresponde con lo que Brito Figueroa (2009), caracteriza muy bien cuando expresa que,

“En las primeras décadas del siglo XX comienza uno de los periodos más importantes de la historia económica y social de Venezuela, porque en él se  establecen los elementos fundamentales de la transformación estructural de nuestro país. En ese periodo la economía nacional continúa en íntima conexión con el mercado capitalista mundial -y de él depende-, la propiedad latifundista se fortalece e incrementa a expensas de las tierras de dominio público, y cualitativamente continúa predominando la producción agropecuaria. Pero -esto es lo nuevo- se multiplican las inversiones de capital financiero internacional, se desarrollan de modo incipiente algunos sectores de la industria liviana y, en lo fundamental se configura una estructura económica que impone a Venezuela la condición de área dependiente de los países imperialistas, cuya política es expresión de las necesidades de los monopolios.” (p.259)
….
"En Venezuela, en las primeras décadas del siglo XX, el petróleo constituye un factor de movilidad y la propiedad territorial agraria, porque influye en la incorporación de extensas áreas del dominio público -ejidos, tierras nacionales y municipales-al patrimonio de las petroleras y de los caudillos militares en funciones de gobierno. En el mismo sentido, arruina, por sus efectos, a antiguos amos de la tierra y enriquece territorialmente a los favorecidos del régimen y hombres de confianza de las empresas petroleras. Éste es un fenómeno de transferencia de propiedad agraria que no modifican cualitativamente el carácter latifundista de la posesión de la tierra y que puede considerársele -sólo en cuanto a la acción de favorecer esa transferencia-equivalente a los fenómenos impulsados en el mismo sentido por la guerra nacional de independencia, que permiten a los caudillos militares de origen popular entrar por la puerta grande a compartir la riqueza social agraria con los descendientes de la antigua nobleza colonial. En uno y otro caso, el latifundio, como unidad-estructura de un sistema global de relaciones de producción, subsiste fortalecido.” (p.388)

                        La situación de dependencia al poder imperial, creada durante las primeras décadas del siglo XX, trae consigo el fenómeno del latifundio, que se fortalece con el desarrollo de la explotación petrolera, y se esparce por todo el territorio nacional, trayendo consigo plagas, pestes y otras enfermedades, que a su vez generan como consecuencias, la desaparición de pueblos enteros, al mismo tiempo ocurre el desplazamiento de la población hacia ciudades como Caracas y Maracaibo, generando graves problemas urbanos, pero también rurales, ya que, grandes extensiones de tierras quedaron en manos de los terratenientes, pasaron a ser pueblos fantasmas o grandes extensiones de tierras ociosas.
                       
                        En concreto los elementos que se hallan en la obra Casas Muertas, guardan relación con: la decadencia de la economía agro-exportadora (el latifundio); el éxodo campesino así como los modos de producción; el caudillismo en su máxima expresión y las relaciones de poder (dominado-dominador); el afianzamiento del gobierno dictatorial del presidente Juan Vicente Gómez; el surgimiento de movimientos estudiantiles.
                       
                       La realidad vivida durante la época referida anteriormente, es descrita por Brito Figueroa (2009), como un proceso que trae consigo, “ruina de área de cultivo y concentración de una parte de la riqueza agraria en manos de un propietario colectivo, es decir, las compañías petroleras, se constata el fenómeno de expropiación y ruina de muchos hacendados y ganaderos, cuyas tierras fueron consideradas aptas para la exploración y explotación de petróleo”. Así mismo, expresa otro elemento de interés, que sirve para medir el impacto negativo, que ocasionó la política de inversión petrolera, especialmente en el oriente del país, pues “centenares de familias tradicionalmente dedicadas a la agricultura y la cría quedaron arruinadas de la noche a la mañana, con la misma fuerza que a expensas de sus tierras se enriquecían los favoritismos del régimen y la petroleras establecían su dominio en ellas.” (pág.379)      
                       
                   Es necesario precisar que, la re-construcción de la memoria histórica que se viene impulsando con el gobierno revolucionario del Presidente Chávez, ha permitido re-conocer –nos-, como un pueblo, que agobiado por la dominación imperialista, se levantó del letargo en el cual estuvo subsumido, en este sentido el Estado, está construyendo los pilares, que  sirven de apoyo para soportar las fuerzas ejercidas en contra de la estructura que, el gobierno nacional, ha venido erigiendo desde la promulgación de la constitución de la República Bolivariana de Venezuela, hasta la creación de todo un sistema jurídico, Socialista, fundamentado en ideales humanistas, bolivarianos, cristianos,  que persiguen alcanzar la Suprema Felicidad Social.
                       
                    Por tanto, es importante resaltar la importancia que tiene, seguir en el camino de la re-construcción de la sociedad, desarrollando conciencia, ética y moral en cada uno de los sujetos que la integran, para de esta forma implantar el conjunto de políticas públicas que giran en torno a la satisfacción de las necesidades de la población no sólo de Venezuela sino de la Patria grande de Bolívar.
                         
Transición hacia el Socialismo del siglo XXI.

                        Podemos observar que el sistema político venezolano actual (período de gobierno revolucionario del presidente Chávez), ha considerado atacar de raíz el Estado Capitalista heredado, preocupándose por la existencia y sostenibilidad de los pueblos, enfáticamente de aquellos relegados, periféricos o en proceso de desaparición. De allí que hoy (2012), se están ejecutando políticas públicas tendientes al rescate de las zonas tanto rurales como urbanas, lo cual se estimula a través del nacimiento de las llamadas redes de producción socialistas y también las Empresas de Producción Social (EPS). Ya que, sólo transformando por completo, el aparato del Estado y los modos de producción, será posible alcanzar los objetivos trazados en el proyecto Simón Bolívar, plasmado con una visión a futuro.

                        A diferencia de lo que se hacía, desde el Estado de la República Oligárquica hasta él Estado Central, el pueblo se ha hecho participe de todo el proceso de conducción de la Patria, contrario de lo que se comenzó a hacer por ejemplo, durante la dictadura de Gómez, quien se encargó de entregar en bandeja de plata los recursos del país a los monopolios extranjeros, así como también gran parte de la familia de este dictador y sus favoritos se hicieron de grandes fortunas y se convirtieron en los dueños de una tercera parte de las tierras cultivadas, y con esta acción se fortaleció la posesión latifundista en las primeras décadas de la era petrolera., y cuando el pueblo alzó su voz de protesta, fue vilmente perseguido, apresado y reprendido por las fuerzas de poder al mando del gobierno.

                        Entre otras acciones propiciadas por el gobierno actual (2012), tienen que ver con la atención social en las distintas áreas a saber: salud, educación, vivienda, alimentación; aspectos que representan el grueso de las necesidades básicas de todo ser humano y, sin las cuales no será posible lograr una vida digna. El carácter humanista está impregnado en el gobierno revolucionario, de allí que es propicio expresar, que hay una corriente de pensamiento político fundamentado claramente en el ideal cristiano, bolivariano, indoamericano, afroamericano.

            También se puede citar un aspecto que tiene que ver con la emancipación del pueblo, “la historia contemporánea de nuestra gesta revolucionaria está compuesta por las luchas de masas, la acción clandestina de grupos rebeldes, discusiones teóricas sobre los modelos y métodos para consolidar una revolución, experiencias de resistencia y organización popular y un gran estallido social que ocasionó hace dieciocho años la ruptura del orden establecido…” (p.38).

            Del planteamiento anterior, se puede vincular la idea, con la existencia de un antagonismo entre Estado Dictatorial -  Estado de transición al Socialismo, pues el contexto histórico de la novela de Otero Silva, surge durante la dictadura gomecista, en dicho período se gestaron organizaciones o movimiento estudiantiles que pretendían hacer frente al nepotismo del gobierno dictatorial –corrupto e imperialista-, pero su lucha no tuvo éxito, tal vez por el carácter opresor  y represivo, de las fuerzas de seguridad al servicio de las altas cúpulas de poder, adjuntas a los intereses extranjeros. Ya en el Estado de Transición al Socialismo del siglo XXI, que existe contrario al modelo al anterior, se plantean hechos bajo una nueva lógica, en donde se organiza libremente el Poder Popular, con una alta dosis de participación y protagonismo de los sujetos en todos y cada uno de los procesos de toma de decisiones, en los distintos espacios de participación política, llámese por ejemplo: consejo local de planificación pública, consejo comunal o comuna. El modelo revolucionario responde, a un Pueblo que, “…se alzó rechazando la imposición del paquete neoliberal el 27 y 28 de febrero de 1989, abriendo una brecha histórica que comenzó a germinar un cambio en nuestra sociedad”. (p.38)

            Siguiendo los planteamientos de Sanoja y Arenas (2008), se puede decir que Venezuela vive la conclusión de una batalla contra el latifundio, que es “una de las formas de propiedad más aberrantes que ha conocido la historia de la humanidad, cuya existencia ha permitido a una minoría privilegiada amasar fabulosas fortunas, condenando a la muerte y la desgracia a millones de seres humanos en todo el orbe.”  (p.143)

            A modo de conclusión, se presenta otra cita de Sanoja y Arenas (2008), bien importante, para la reflexión, en la cual se documenta la evolución de las ciudades, en un orden mayoritariamente rural, y desmantela los intereses capitalistas del sistema imperialista, explicando lo siguiente:

“…La posibilidad de crecimiento metropolitano sólo era posible en la medida que existiesen esclavos que trabajasen la agricultura y la cría, única forma de liberar los miembros de la clase terrateniente dueño de los latifundios de sus raíces rurales convertirlo en ciudadanos urbanos…” otro elemento a considerar importante es la … “precaria conciencia histórica nacional social y política que manifiestan aquellos latifundistas venezolanos que prefieren pactar con grupos de narco asesinos paramilitares colombianos para liquidar físicamente liderazgo campesino y desestabilizar el actual proceso de cambio histórico. El latifundio está condenado por la historia desaparecer, porque representa un valor de injusticia social y una traba para el desarrollo de la moderna sociedad venezolana y del socialismo del siglo XXI, una de cuyas metas será redistribuir la tierra agraria entre quienes de verdad la trabaja. Así como el imperio deberá en algún momento negociar su colapso histórico, los latifundistas deberán negociar la liquidación de una forma de propiedad tan aberrante cuyo mantenimiento le ha costado a la humanidad desde la antigüedad clásica, hasta 2500 años, y la vida de millones de hombres, mujeres y niños/as que han muerto en todos los continentes por el derecho a tener tierra y vivir un presente y un futuro mejor. El latifundio en Venezuela ya no tiene ni presente ni mañana.”(p.152)
            

Referencias bibliográficas:
          Libros:

·         Brito F., Federico. (2009). Historia económica y social de Venezuela. Tomo II. Universidad Central de Venezuela. Ediciones de la biblioteca. Caracas.
·         González S., Beatriz. (2001). Escribir la historia literaria: Capital simbólico y monumento cultural. Universidad Nacional Experimental Politécnica Antonio José de Sucre. Colección 39º aniversario de la educación politécnica en Venezuela. Ediciones del rectorado. Barquisimeto-Edo.Lara.
·         Pérez P., Miguel A. (2010). Del Estado posible. Crónicas de una revolución. Monte Ávila Editores Latinoamericana. Caracas-Venezuela.
·         Sanoja O., Mario y Vargas-A., Iraida. (2008). La revolución bolivariana. Historia, cultura y socialismo. Monte Ávila Editores Latinoamericana. Caracas-Venezuela.


Literatura:

·         Otero S., Miguel. (1986). Casas Muertas. Editorial oveja negra. Colombia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario